BANDERA  ARGENTINA

 

El General MANUEL BELGRANO enarbola el 27 de Febrero de 1812 en las orillas del Paraná una Bandera celeste y blanca, que hace jurar por sus soldados. Saludan este emblema de las nuevas ideas las salvas de las baterías Libertad e Independencia, creadas por Belgrano. Este hecho trascendente materializa el camino hacia la identidad nacional.    

En el solar donde hoy se levanta el Monumento Nacional a la Bandera nació la insignia patria, a las seis y media de la tarde del 27 de febrero de 1812. Los nombres de las baterías traducen el ideario de Belgrano en su lucha por la causa emancipadora.

El 20 de junio es el día que falleció el General Belgrano, por tal motivo la patria rinde póstumo homenaje a su creador, instituyendo esa fecha para la celebración del DIA DE LA BANDERA.


LOS COLORES DE LA BANDERA

El General Belgrano dio a la enseña nacional los colores de la escarapela, que expresaban las ideas de Libertad e Independencia.

El Director Supremo Pueyrredón solicitó al Congreso, el 9 de enero de 1818, que resolviese sobre las diferencias que estimase oportuno en el uso de las banderas.

El Congreso contestó que toda bandera nacional debía tener los dos colores, blanco y azul, como hasta ese momento, y que la de guerra luciría, como distintivo especial, un sol pintado en su franja blanca.

Los colores celeste y blanco existían en varios distintivos, anteriores a la fecha de creación. Algunas teorías señalan el origen basándose en los colores del manto de la Virgen de Luján (es importante tener en cuenta el acendrado fervor religioso de Belgrano). También el Consulado del cual Belgrano era Secretario adoptó el blanco y celeste en su escudo, colores de la Patrona de las Indias, idéntico al penacho blanco y celeste de los morriones del Regimiento de Patricios. Cabe destacar que estos hermosos colores ya tenían raigambre popular.

También podemos mencionar que la ORDEN establecida por CARLOS III de España, puesta bajo la protección de María Santísima; esa condecoración se creó con una cinta azul celeste y blanca.

Al margen de cual fuere la fuente de inspiración, un legítimo orgullo nos invade cuando los colores celeste y blanco de nuestra enseña Patria flamea confundiéndose con los colores del cielo.